Historia del matcha: del cuenco al latte
Detrás de esta bebida verde hay una larga historia de té, oficio y momentos compartidos. Descubre sus raíces y su lugar en la cafetería actual.

Raíces más allá de Japón
El té llegó a Japón desde China antes del desarrollo del matcha actual. La organización turística japonesa describe su consumo ya en el siglo IX y la expansión del cultivo hacia 1200, vinculada al monje Eisai. El matcha no apareció de golpe como una receta terminada. Japan National Tourism Organization.
Uji y la cultura del té
En Uji se desarrollaron el cultivo y el procesamiento del té. La cámara del sector del té de Kioto relaciona el cultivo a la sombra con el final del periodo Muromachi y la cultura del chanoyu con Sen no Rikyū. El oficio del productor y la forma de servir evolucionaron juntos. Kyoto Prefectural Tea Industry Chamber.
Un momento al que prestar atención
Un cuenco de té invita a hacer una pequeña pausa. Tamizar, añadir agua, batir y probar. No hace falta convertir cada taza en una ceremonia formal para apreciar su aroma, su textura y el trabajo que hay detrás.
El latte es otro capítulo
El hielo, la leche o la fruta ofrecen una experiencia distinta del cuenco tradicional. Entendemos el latte como una forma contemporánea de disfrutar del matcha. También aquí debe quedar espacio para el sabor del té. Pruébalo primero sin sirope y ajusta después el dulzor.